“El rifle” – Acapulco después de la Costera
JUNTO AL BABY’O se detiene una camioneta color arena, grande, pesada. Es el último día del año. Echa pleito al de atrás. Complica, aún más, el tráfico. Con morbo humano y turístico (me agregaría “periodístico”) todos los observamos. El de la camioneta color arena se baja. Vi un “rifle”, todos vimos un “rifle” (arma larga, pues ¿quién soy yo para andar categorizando armas? Estaba grandota, de algún calibre grandote, era larga y eso dejó correr un piquete de adrenalina en todos los testigos). Nos quedamos quietos un instante de segundo, acomodando la posición correcta para salir corriendo.
La memoria postraumática me dice que era un hombre gordo, moreno, con bigote, gorra y una camisa “playera” (ligera, con algún estampado, abierta). Una señora pasó a mi lado, dizque corriendo, sin dejar de ver. El hombre comenzó a golpear al de atrás. Una camionetita azul marino. Primero parecía un pleito. Después se entendió un poco de camaradería. El señor del “rifle” (arma larga) subió a su camioneta, los turistas espantados ya habían apurado el paso.
Muchos entramos al Wal-Mart cercano. Muchos nos vimos con cara de “¿vi lo que creo que vi?” “¿eran lo que creo que eran?”. Sí. Era una pistolota. No sé. Pero eso era de narco o judicial o militar. La camionetita azul se echó de reversa. Se integró a la Costera. Se difuminó con lo demás. En pocos segundos ya nadie sospechaba del “rifle” que se paseó con ellos…




Aún no hay trackbacks