Una familia normal

¿MATRIMONIO GAY? Yo digo que sí. A final de cuentas, a los mexicanos nos gustan las bodas. El jueves pasado publicaron en Club Tec de Reforma “Una familia normal”, mi columna sobre Matrimonio Gay. Mi queridísimo Tirzo me hizo el favor de conseguir la imagen de la columna:

Columna Una Familia Normal

De cualquier forma, aquí el texto:

HACE DIEZ AÑOS, Emily estaba en una fiesta. Le ofrecieron una bebida y, después, no recuerda nada. Al despertar, ella estaba desnuda. Nueve meses más tarde dio a luz a una bebé. Ella no tenía casa, estaba sola y no quiso buscar al padre por dos razones: la primera, porque él desapareció; la segunda, a ella no le gustan los hombres.

Emily tiene ahora una “esposa”, así le dice de cariño. Pero ella está segura de que eso son, “esposas”, aunque ningún papel lo respalde. ¿Por qué? Emily y su novia formaron una familia “feliz, con todas las peleas que eso significa”; comparten una casa y crían juntas a una hija. Mientras Emily consiguió un empleo como guardia de seguridad de tiempo completo –condición en que la conocí—su “esposa” se hizo cargo de la niña.

A partir de marzo, Emily podría decir que su esposa cuida a la niña mientras ella trabaja. Así, sin comillas. Aunque Esteban Arce pregunte si eso es normal. Aunque la Iglesia se niegue a casarlas porque “México es cristiano, México es un país que ama a la familia, es su célula fundamental y el centro de cohesión social”. Aunque se enfrente a casi la mitad de la población de la Ciudad de México en contra de su unión. Aunque el 73.5 % crea que no debe adoptar, según el Gabinete de Comunicación Estratégica, ellas son una familia. Ellas viven como el 60.23% de la población capitalina (INEGI). Su sistema familiar obedece la regla de una familia nuclear: padres e hijos.

Si Emily ya tiene una familia, y muchos otros homosexuales ya viven con sus parejas, entonces ¿por qué aprobar una ley que aparentemente no cambiaría nada? Yo diría porque a los mexicanos nos gustan las bodas. Pero, en la evolución de la ciudadanía el derecho constitucional se basa en una filosofía que estipula que donde nace una necesidad surge un derecho (eso lo pensó Platón). El concepto de familia será observada como el núcleo en el que se brinda el apoyo necesario entre los cónyuges y los hijos, quienes tendrán derecho (y la oportunidad) de recibir la atención que sólo ésta puede ofrecer.

Un día, Emily me preguntó: “¿A poco no sería bonito que mi hija tuviera los dos apellidos?” Después me explicó que así, ella tendría dos mamás y no una mamá y una madrastra. Y, más seria, dijo que su trabajo era peligroso, que si un día le pasaba algo la tutela de su hija sería asignada a los abuelos y no a su otra mamá, porque no existía forma legal de comprobar lazos fraternos. ¿No es eso una necesidad?

Entre los argumentos que envuelven las discusiones morales, legales y sociales sobre la legalidad o no de los matrimonios gay existe uno que es el resultado del tabú de la sociedad: la depravación sexual y la explotación a menores. En un estudio del perfil de los internos por delitos sexuales en el Sistema Penitenciario del DF, en 2005, se reportó que 2.25% eran homosexuales o bisexuales. Terrible es que le pase a un solo niño. Pero, en estadísticas, sería mejor que todos los niños en adopción fueran entregados a parejas homosexuales asegurando, por regla de probabilidad, su integridad.

Hace un año no veo a Emily. Sólo sé que ella necesita el matrimonio, porque ama a su novia, a su hija y quiere una familia con “todas las de la ley”.

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  1. 26/01/10

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