Medios: ¡Ética, por favor! o “Buenos modales”

EL PONCHIS FUE capturado. Todos supimos su edad, su condición familiar, su nombre. Delincuente o no, el chico no es un niño, es un adolescente… menor de edad (“niño” para la UNICEF).

Existen muchos códigos para proteger la integridad de las personas. Reglas, normas, pues. O, digamos de otra forma, buenos modales.

Hace un mes  un amigo muy querido por mi familia fue secuestrado. Me abstuve de dar cualquier tipo de información que tuviera referencia sobre el delito, por respeto a su familia y para impedir que las negociaciones se complicarán más. Lamentablemente, en estas condiciones, preferimos negociar con los delincuentes que ver si nos ayudan las autoridades… porque, en el mejor de los casos, no hacen nada… y, en el peor, hablamos de las mismas personas.

Hoy me encontré con la sorpresa de que su nombre fue revelado y con él muchos datos de su vida. Desconozco la información que dio a conocer la embajada. Pero, ¿dónde están esas mesas de redacción en las que se decide o no publicar algo?

Sé que es difícil. Todos los días alguien mete la pata y da información de más. Todos lo días sentenciamos a quien aún no llega a juicio, todos los días matamos a alguien que aún no ha muerto (pregunten a Chespirito o García Márquez). Todos los días encontramos el retrato del ser querido de alguien en las portadas de los periódicos, digo -a final de cuentas- mañana se cambiará de portada.

Pero… ¿no se supone que los medios deben informar?

Ahí el dilema. Está bien que informen. Sin poner en riesgo la vida de otros. Como el caso de El Ponchis (utilizo el alias por lo conocido del caso) era extraordinario, sorprendente y obedece las características de una noticia de interés social general, había que darla a conocer. El secuestro de mi amigo, retrata la vida de un extranjero en un país inmerso en una guerra. Eso no está mal. Son instantáneas que ayudan a armar el retrato de la sociedad en la que estamos viviendo.

Los buenos modales están en el sentido común. Creo que decir quiénes investigan qué, decir dónde vive, cuánto dinero se pide, con quienes vivía, edad, con quienes trabajaban transgrede los límites de la información de interés general (más aún cuando el caso no está resuelto).

A El Ponchis lo exhibieron policías y soldados. Cuando las organizaciones de derechos humanos señalaron que sus derechos como adolescente y detenido habían sido violados, inmediatamente los medios señalaron que el Ejército y la Policía cometieron el error. ¿Por eso los medios tienen derecho a repetir el error? ¿Nos enmienda de algo? ¿Nos hace menos culpables? (¿o más ignorantes?)

Insisto, desconozco hasta dónde dio información la embajada y sus amigos. Quizás ellos desconocen que para todo hay reglas y buenos modales que, a veces, para contar una historia nos excedemos de información. Pero, si habemos medios, hagamos bien nuestro trabajo y recordemos qué información sí es noticia y hasta donde podríamos ser culpables de la muerte de alguien.

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